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Diaconado
Hoy
El diaconado permanente en la arquidiócesis de Bogotá, es una obra de Dios en la vida de la iglesia particular, que comenzó en el acto de posesión del señor Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, en Febrero 13 de 1995, como Arzobispo de Bogotá, instaura este ministerio para hombres casados o viudos, que sientan la vocación y tengan decisión de ser discípulos y misioneros en la acción evangelizadora de la Iglesia.
En la providencia de Dios, hemos recorrido un camino que va dando frutos gracias a la acción del espíritu santo en esta escuela diaconal. Donde se forman hombres casados con 10 años de matrimonio sacramento animados por la unidad, fidelidad e indisolubilidad del matrimonio descubren esa llamada fundamental de ser servidores, o siervos a semejanza de Jesús para configurarse con él hasta la muerte. La edad necesaria mayores de cuarenta años, porque han hecho opciones y decisiones de vida importantes, en las cuales han edificado su vida, en respuesta a la santidad de la vida cristiana desde el bautismo y a la santidad del matrimonio, como un camino de comunión y perfección entre hombre y mujer unidos por el santo vínculo del sacramento.
La escuela forma a los futuros diáconos permanentes en cuatro pilares fundamentales a los cuales quiero dedicar una palabra que ilustre y sintetice los elementos más importantes de cada uno de ellos.
a. La Dimensión Humana:
El
elegido, debe tener una conducta irreprochable, de buena fama, (1Tim,
3,8), que administre bien su casa, que tenga buena fama entre los
miembros de su comunidad y que este dispuesto a colocar sus valores
humanos y cristianos al servicio del evangelio. Debe tener capacidad
de liderazgo, de convocatoria, que sus relaciones con los demás sean
justas, caritativas y respetuosas. Debe tener una relación laboral
estable donde obtiene el sustento para sí, y su familia. Debe
tener una actitud siempre positiva y generosa en su tiempo para dar
testimonio de Jesús con la palabra y con la vida.
b. La Dimensión Espiritual:
Ser
ante un hombre de Dios, de oración, de prácticas religiosas
constantes, de disciplina en los hábitos espirituales, de piedad
mariana, y de piedad cristiana como virtud fundamental. Descubrir en
lo más intimo del corazón esa llamada de Dios, y dar respuesta sin
pretensión más que la de servir. Tener rectitud intención y
manifestar idoneidad ante su familia, ante los fieles de su
comunidad, y ante los formadores que finalmente harán la llamada
definitiva para configurarse en la ordenación diaconal al servicio
de Dios y de los hombres. Que adquiera hábito de lectura de la
palabra de Dios, y que pueda compartirla con sus hermanos en las
pequeñas comunidades cristianas.
c. La dimensión Académica:
La
escuela diaconal sigue los programas oficiales previstos por la
congregación para la educación católica y por la congregación del
Clero, para formar, acompañar y ayudar al discernimiento de la
vocación, para lo cual se requiere ante todo, la formación
académica, son 11 semestres, divididos en 18 sábados, de 7.00 a.m.
a 1.00 p.m. . Formación en las áreas de la Teología Bíblica,
Dogmática, Moral, Sacramental, en la liturgia, en el derecho
Canónico, en las ciencias humanas, la psicología y la filosofía,
la Pastoral, la historia de la Iglesia, desde la patriótica hasta la
historia de la Iglesia en Colombia. Acompañando este proceso en
formación musical, y en el latín.
Cada
estudiante entiende que es el primer formador de su vocación y de su
respuesta al Señor, por tanto debe tomar en serio, la lectura, la
investigación, el rendimiento de sus materias, y finalmente que den
a cada uno el perfil necesario en las ciencias sagradas, para
empeñarse en la predicación de la palabra y en la catequesis.
Los
estudios son necesarios para la vida del diácono permanente en ellos
encontrará, la fuente inagotable de su cercanía a la revelación de
Dios, y encontrará a Jesucristo como centro de la vida del hombre y
del creyente.
d. La Dimensión pastoral:
El
testimonio de vida se convierte en un elemento fundamental de la vida
cristiana, y además de los ministros ordenados, ya que cada uno
tendrá que ser otro Cristo en medio de la comunidad a la cual
pertenece por su residencia, con su familia, y en la que hace el
servicio como ministro de la comunión, acólito, lector, catequista
y animador de la liturgia en el canto.
En la pastoral cada uno mostrará sus fortalezas de su preparación y de su configuración con Cristo el siervo, a quien hay que servir. Por eso hay un plan de formación pastoral en la escuela, primero en la parroquia de origen, segundo en la pastoral Rural en la Calera, tercero en las pastorales especializadas y finalmente en pastoral Urbana, para conocer en concreto experiencias necesarias para la vida y ministerio del diácono.
Las esposas acompañan a los esposos en la formación con clases, talleres y en las prácticas apostólicas,
El Diacono Permanente trabajara, fundamentalmente como lo ha manifestado la Lumen Gentiun en el Número 29, que ejercerán su ministerio en la Liturgia, la palabra y la caridad.
Las estadísticas de estos años, nos muestran los frutos que con alegría compartimos, en Bogotá, 72 diáconos ordenados, en Fontibón, 21 diáconos ordenados, Engativa. 17 ordenados, y en Soacha, 8.
Quien
tenga vocación, quien desee conocer esta experiencia de formación,
estamos ubicados en la Calle 119. No. 5- 25- Usaquen. Telefonos: 6 19
19 73. Aquí encontrará toda la información necesaria.