Diaconado Permanente
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"Porque el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate de muchos" (Mt 20,28)
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El diaconado es el tercer grado del sacramento del orden. En efecto, "el
ministerio eclesiástico de institución divina es ejercido en diversas
categorías por aquellos que ya desde antiguo se llaman obispos,
presbíteros y diáconos" (Lumen Gentium #28).
"El servicio de los
diáconos en la Iglesia está documentado desde los tiempos apostólicos.
Una tradición consolidada atestiguada ya por San Ireneo y que confluye
en la liturgis de ordenación , ha visto el inicio del diaconado en el
hecho de la institución de los 'siete', de la que hablan los Hechos de
los apóstoles (6, 1-6). En el grado inicial de la sagrada jerarquía
están, por tanto, los diáconos, cuyo ministerio ha sido siempte tenido
en gran honor en la Iglesia. San Pablo los saluda junto a los obispos
en el exordio de la Carta a los Filipenses (Cfr. Fil 1,1) y en la Primera carta a Timoteo
examinalas cualidades y las virtudes con las que deben estar adornados
los diáconos para cumplir dignamente su ministerio (Cfr. 1 Tim 3, 8-13).
(...)Para
San Ignacio de Antioquía una Iglesia particular sin obispo, presbítero
y diácono era impensable. El subraya cómo el ministerio del diácono no
es sino 'el ministerio de Jesucristo, el cual antes de los siglos
estaba en el Padre y ha aparecido al final de los tiempos'. 'No son, en
efecto, diáconos para comidas y bebidas, sino ministros de la Iglesia
de Dios'.
La institución diaconal floreció, en la Iglesia de
occidente, hast el siglo V; después de varias razones conocio una lenta
decadencia , terminando por permanecer sólo como etapa intermedia para
los candidatos a la ordenación sacerdotal. El Concilio de Trento
dispuso que el diaconado permanente fuese restablecido, como era
antiguamente, según su propia naturaleza, como función originaria en la
Iglesia. Pero tal prescripción no encontró una actuación concreta.
El
Concilio Vaticano II determinó que ' se podrá reestablecer el diaconado
en adelante como grado propio y permanente de la jerarquía ... (y)
podrá ser conferido a los varones de edad madura, aunque estén casados
y también jóvenes idóneos, para quienes debe mantenerse firme la ley
del celibato', según la constante tradición." (Normas básicas para la
formación de los diáconos permanentes #2)